Objeción Fiscal a los gastos militares:
"desarma tus impuestos" y "hagamos cuentas"

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En primer lugar se evidencia que es una propuesta de acción política como factor de poder político. En este sentido, exigir al estado la disminución del gasto militar y su reconversión en inversión social, nos convierte nuevamente en actores constructores de paz, no en simple espectadores de un proceso donde la sociedad tiene una tímida presencia. Para llevar a cabo la propuesta se requiere un ejercicio de pedagogía para reconducir la cultura política hacia formas positivas de hechos políticos superando esa etapa tan importante de las manifestaciones simbólicas. La objeción fiscal como un hecho político implica una mirada hacia los nuevos y antiguos movimientos sociales y sus formas de tejer posibilidades de paz.

Pero es además una exigencia de "arreglar cuentas" es decir, la transparencia del gasto público en todos los sentidos, pero especialmente en los gastos dedicados a la guerra. Nadie sabe a ciencia cierta cuanto gasta el estado en infraestructura bélica, cuanto es el apoyo del gobierno norteamericano, ¿cuánto costó el llamado batallón antinarcóticos, cuanto dinero se recibe por cuotas de compensación militar?, etc. "Hagamos cuentas" se convierte así en una nueva ética de lo público, que tiene que ver con nuestra responsabilidad en la supervisión y control del gasto público, que no es otra cosa que el dinero de todos nosotros. Esa falta de responsabilidad de lo público hace posible que nuestro dinero, es decir, el dinero público se convierta en beneficio para algunos particulares.

La objeción fiscal es elemento de un paso importante en el ámbito del dinámico y solidario movimiento por la paz; del uso del poder simbólico al uso del poder real, un paso adelante en nuestras legitimas aspiraciones de construir una sociedad en paz con justicia social. Esta posibilidad permite un nuevo espacio de empoderamiento de la sociedad, es decirle al estado que somos responsables del gasto público, son nuestros impuestos lo que permite al estado realizar sus inversiones, pero que también podemos negarnos a pagar la parte de los impuestos que consideramos esta mal invertido.

El movimiento por la paz en Colombia, es de alguna manera, un acto de desobediencia a los señores de la guerra, de igual manera la Objeción Fiscal es un acto de desobediencia desde la civilidad y las posibilidades no violentas. En este sentido el debate sobre las diferentes formas de desobediencia sigue vigente, es necesario recrear estos espacios, la objeción fiscal es una propuesta refresca esta perspectiva de acción política.

La propuesta apunta también a proporcionar un instrumento para el ejercicio de la soberanía personal, pero además es un primer paso para desmilitarizar la conciencia social, ofrece la posibilidad de una nueva acción no violenta para enfrentar la guerra.

La Fundación Maestros Itinerantes hace parte de la Red Latinoamericana de Objeción de Conciencia al servicio militar obligatorio y coordina las actividades de Objeción Fiscal a los Gastos Militares.

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